Mundo imperfecto

Mirar hacia las estrellas




Un alma vieja se distingue del resto porque tiene algo especial. Puede ser por un mayor nivel de madurez, tal vez de inteligencia. ¿Quieres saber qué es lo que diferencia a estas personas de las demás? Estos son algunos de esos rasgos distintivos, ¿los tienes?







No puedes anteponer tu felicidad tratando de complacer las expectativas de otras personas, que toman cada relación como una competencia donde quien más da es quien tiene más poder para manejar los sentimientos del otro. Estas personas se aprovechan de quienes tienen baja autoestima para manipular por medio del desprecio y controlar a su víctima.
Ninguna persona, independiente cuál sea su cargo, condición o parentesco puede hacerte daño, a menos que tu lo permitas. De hecho, ese respecto y amor del otro depende de ti. Eres único, eres única y el amor que debe prevalecer sobre cualquier cosa es el amor propio. Al fortalecer tu amor propio, te darás cuenta de que ninguna persona tiene el derecho de hacer contigo lo que quiera, si tiene esa intención, no lo permitas, no vale la pena. Cuando no te valora, alejate.
Las actitudes más difíciles de aceptar en esta valoración es el desprecio, te das cuenta de que todo se va rompiendo y te sientes impotente. Tu pareja nunca está para ti y la tristeza se empieza a apoderar de tu espacio emocional. Lo más triste es permitir que atropellen tu dignidad con insultos, menosprecio y humillaciones.
El problema es que cada día te haces daño y te aferras a alguien que jamás va a cambiar, tú vales mucho y mereces mejores cosas, mereces a alguien que realmente te valore. Pide ayuda, a veces es mejor estar solo que pasar en una relación tan tóxica, destruyendo tu amor propio y tu autoestima. No te culpes por esto, considera que fue un error y que elegiste a la persona equivocada, ahora debes hacerte responsable de tu vida e ir recobrando tu valor personal, pues no es momento de hacerte la víctima, sino de reconocer que aceptaste una situación que comprometía tu libertad emocional.

No tienes que soportar todos los días el dolor de tu corazón. Tu felicidad está lejos de las personas que te hacen daño. Protege tu corazón, tu vida y tu dignidad. Pide apoyo a tus familiares, amigos y profesionales, si es necesario. Es preferible una soledad tranquila que una compañía que lastima. Eres una persona valiente y capaz de romper con esos vínculos que te hacen daño. Mereces y debes ser feliz, para eso vinimos a este mundo. Quien no te valora, no te merece.
Si tienes respeto por la persona que eres, llegará el día en que te darán tu lugar y sabrán valorar lo que eres. Te valorarán por ser tú, no por lo que tienes. No permitamos que nadie sufra de esta manera, esas personas no valen la pena, deja esa vida y no te olvides, hay que tener DIGNIDAD, sólo así podrás salir adelante con estas relaciones tan nocivas.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)

Para aprender a vivir no hay un manual de instrucciones. Por eso, se madura a base de tropiezos, errores y equivocaciones, mientras se trata de adquirir nuevas enseñanzas por el camino. Sin embargo, muchas veces esto puede resultar muy complicado. Los golpes duelen, las heridas escuecen y, en ocasiones, se tiene miedo de volver a intentarlo.
No hay que dejar que el pánico se adueñe de las elecciones vitales. Quedarse en la zona de confort por miedo a salir herido es una equivocación que, a la larga, provocará una gran frustración en la persona. Por eso, a continuación vamos a brindarte 3 reglas básicas para ayudarte, dentro de lo posible, a conseguir esa meta.
Las decepciones también son necesarias. Te enseñan a valorarte y a tenerte en cuenta, por un lado, y a identificar a las personas adecuadas, por el otro. Descubrirás quienes son tus verdaderos amigos y quienes estaban, simplemente, ocupando un lugar inservible en tu corazón.
Hay que ser conscientes de que la vida no siempre será luminosa y llena de alegría, sino que también tendrá sus momentos de oscuridad. Eso sí, aprender a vivir implica saber darle a cada cosa su justa importancia.
Trata de disfrutar cada pequeño momento, ya sea en soledad o con la gente que quieres. Estos recuerdos quedarán almacenados en tu memoria y, cuando los necesites en épocas más tristes, estarán a tu disposición.
Deja de pensar en lo que quiere el mundo de ti, y suéltate un poco el pelo. Atrévete a ser feliz sin importarte lo que puedan pensar otros. Esto no quiere decir que dejes de lado tus obligaciones, sino que procures dedicarte cada día un momento para ti, por pequeño que sea. Notarás como te sientes mucho mejor y cómo tus ánimos se disparan.



Y es que, cuando nos olvidamos de vivir la vida por el hecho de pasarla reflexionando sobre ella, nos alojamos en el hotel de las noches amargas de la infelicidad. Curiosamente, cuanto más pensamos para no sufrir, más nos hace padecer nuestro pensamiento; y cuando sentimos ese dolor, más pensamos, lo que nos sume en el desconcierto.
Son muchas las personas que intentan dirimir sus conflictos internos pensando y pensando sin encontrar soluciones. ¿Qué hacen entonces? Pues, si no llegan a ningún lugar, se les ocurre que tal vez no han pensado bastante.
Encontrar maneras de confiar en la propia intuición y practicar ejercicios creativos para liberar esa sabiduría son excelentes alternativas para dejar de pensar en exceso.

Si sientes que estás en este grupo, estos consejos son para ti.
1. Ve las cosas desde una perspectiva más amplia
Es muy fácil caer en la trampa de hundirnos en un hilo de pensamientos interminables, pero podemos tratar de ver los acontecimientos desde una perspectiva más amplia. Puedes preguntarte: ¿tendrá sentido pensar en esto ahora o valdrá lo mismo en un mes o, inclusive, una semana? Al hacer esto, dejaremos de malgastar energía.
2. Pon límites de tiempo a tus decisiones
Enfrentarnos con la necesidad de tomar una decisión puede ser increíblemente difícil. Por lo tanto, establece límites. ¿Cómo? Por ejemplo, para situaciones sencillas, 30 segundos son suficientes para emitir una respuesta, pero, si es algo más complejo, tómate 30 minutos como máximo. Esto solo busca cortar con una conducta poco productiva.
3. Ve a la acción
Acostúmbrate a hacer lo que sueles pensar y, por supuesto, establece límites de tiempo para ejecutar lo que deseas. Empieza por pequeñas cosas, así podrás procesar todo con tranquilidad y a tu ritmo. Ya verás que luego te sentirás más confiado y querrás tomar riesgos.
4. No podemos controlar todo
Una de las razones por las que pensamos demasiado las cosas es que deseamos profundamente tener el control de todo. Pues, tenemos noticias: eso es imposible. En el momento en que tomemos consciencia de ello, nos sentiremos más relajados y con más entusiasmo para vivir el presente.
5. No te pierdas entre los miedos
Caemos en el error de recrearnos escenarios negativos y fatalistas de todo tipo. Es decir, creamos una tormenta cuando ni siquiera ha pasado nada. Por ende, ante este síntoma pregúntate: ¿qué es lo peor que puede pasar? Al hacer esto, logremos claridad y, lo que es más importante, tranquilidad.
6. Ejercítate
Se ha confirmado que practicar algún deporte o actividad física incrementa la generación de serotonina, la hormona que nos hace sentir bien y con ánimos. No tienes por qué convertirte en un atleta. Sin embargo, dedicar al menos unos 30 minutos al ejercicio hará que te sientas menos estresado y hasta con más energía.
7. Trata de vivir el presente
Sí, parece muy sencillo, pero es posible lograrlo si dejamos que nuestros miedos del pasado o del futuro se queden allí y decidimos que es mejor disfrutar del presente. Lo que está pasando justo ahora también puede ser emocionante y vale la pena vivirlo.

( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)

Puedes tener defectos, estar ansioso y vivir irritado algunas veces, pero no te olvides que tu vida es la mayor y mejor empresa del mundo.
Solo tú puedes evitar que ella vaya en decadencia.
Hay muchos que te aprecian, admiran y te quieren.
Me gustaría que recordaras que ser feliz, no es tener un cielo sin tempestades, camino sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones.






Cuando hay amor, hay más interés que el propio, uno compartido. Cuando no queda amor tampoco necesidad, sino la voluntad de conjugar verbos en plural. Quien te ama de verdad te elige por cómo eres y acepta todo de ti, tanto tus cualidades como tus defectos, pero sobre todo trata de amar a estos últimos.
Porque a quien le preocupas de verdad no le importan las horas a las que le llames o las veces que necesites su compañía, simplemente está para ti. Porque te conoce y sabe que, a veces cuando esbozas una sonrisa, en realidad tu interior está hecho pedazos. Su única intención será la de ayudarte a recomponerlo.
Quien siente verdadero amor te regala sentimientos en forma de preciosos detalles, sin esperar recibir nada a cambio. No se mueve por el interés sino por el bienestar que le produce dibujarte sonrisas y cobijarte en abrazos. Y aun cuando te enfadas, intenta comprenderte a pesar de creer que en ocasiones no llevas la razón, porque considera que más allá de lo sucedido está vuestra relación.
Pero eso no es amor, sino utilizar a los demás para el beneficio propio. Porque quien está contigo por interés en el fondo es un egoísta disfrazado que en ocasiones se servirá del chantaje emocional para conseguir lo que quiere. Por eso tienes que estar atento y abrir siempre los ojos: es la única forma de no terminar siendo un esclavo de sus voluntades y deseos.

El regalo más bonito que una persona puede hacerte es compartir parte de su tiempo. Regalarte sus minutos, horas y segundos porque te está regalando parte de su vida. Y de esto saben mucho las personas que te quieren.
Quien te regala tiempo te está dando parte de su vida a cambio de nada, simplemente porque quiere, porque lo prefiere, porque estás en su lista de prioridades y de personas a cuidar. Un minuto es suficiente para hacerte saber que eres importante para él o ella, incluso unos segundos bastarán si están cargados de buenos sentimientos, para dejar una huella imborrable en tu corazón
Porque quien te quiere de verdad buscará compartir tiempo contigo. Se encontrará cómodo y tranquilo siendo parte de tus momentos. Sin embargo, quien solo lo hace por interés pensará que está perdiendo el tiempo, de ahí que no esté siempre tan disponible.

Quien te quiere de verdad suma en tu vida, quien solo lo hace por interés resta. Porque quien se mueve siempre por el beneficio propio tiene el riesgo de en algún momento quedarse solo.
Se encuentran escondidas por los rincones del planeta. Disfrazadas de normales. Disimular es su especialidad. Procurando comportarse como los demás. Por eso, a veces, es tan difícil encontrarlas, pero cuando las descubres ya no hay marcha atrás.
Trata de rodearte de aquellos a quien les encante compartir tiempo contigo, aunque solo sea en un sofá hablando y pon distancia de quien te llama solo cuando te necesita.
La vida está llena de personas maravillosas y de otras que aún no han sido capaces de despertar y sentir todo lo que el amor y el aprecio por los demás aporta. Pero en ti está la decisión de elegir con quien relacionarte. Por ello, no olvides que quien te aprecia, te ofrece no te exige. Te aporta, no te pide. Te valora, no te destruye. Quien te quiere de verdad no solo te lo dice, sino que también te lo demuestra.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)

“El pasado nos sirve para recordar cosas maravillosas, para evocar lo bueno y lo malo. Lo que se fue y no volverá. También funciona para tener presentes nuestros errores y no volverlos a repetir. Hay que tomarlos de una manera enriquecedora”.
Escucho en reiteradas ocasiones que las personas se arrepienten por haber gastado en tantas cosas materiales, cuando en este momento añoran lo más básico del mundo, como el contacto físico, tomarse un café con los amigos de la oficina por la tarde…

Salir del “seré feliz cuando…”. Es un pensamiento ilusorio porque si no sabemos disfrutar y ser feliz con lo que tenemos ahora, tampoco lo seremos el día de mañana. Entonces, decidir ser feliz con lo que soy y con el momento presente. Para encontrar el camino al presente y liberarnos del estrés acumulado que nos dificulta esa conexión, ayudan los ejercicios de respiración, el yoga, la meditación.
![]()
Siempre hay tiempo, a cada instante… El tiempo no es un objeto que puedo perder, tampoco lo puedo recuperar. Entonces si creo que «me falta tiempo» seguramente me falta una buena relación con mi tiempo. No puedo hacer que el día tenga más de 24 horas pero sí puedo cambiar mi forma de vincularme con el tiempo.
![]()
El pensamiento “no tengo tiempo” suele expresar un sufrimiento psíquico que falta algo valioso en nuestra vida. Puede ser un síntoma de que se está buscando algo que no se encuentra. O que nos llenemos de actividades para intentar saciar nuestra ambición y controlar nuestro temor. Puede sucedernos que por más que nos esforcemos, persista una sensación de fracaso e impotencia. Si reconocemos algo de esto, es importante «parar la pelota y pensar», hacer una pausa y conectarnos con lo que nos está pasando, lo que estamos sintiendo, lo que realmente necesitamos.
![]()
Si repito «no tengo tiempo», me iré generando estrés y estaré mintiendo. No es verdad porque el tiempo siempre está presente y disponible hasta el momento de nuestra muerte. Es una mentira socialmente aceptada pero nos hace mal, como personas y como sociedad. Los pensamientos que no son verdad, nos confunden y nos dejan prisioneros de un relato que construimos en nuestra cabeza. Nos impiden reconocer el problema y, por lo tanto, también nos impiden resolverlo. Más saludable es renunciar a la mentira de «no tengo tiempo» y reconocer qué es lo que me está faltando. Quizás sea motivación, entusiasmo, libertad.
![]()
La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes». A veces nos la pasamos pensando, intelectualizando, dando explicaciones, atrapados en excusas y vueltas para todo. Entonces se genera un vacío interior y pareciera que nada es suficiente, el tiempo no alcanza porque nada nos alcanza, no sentimos satisfacción porque no sentimos lo que nos pasa. Si no conocemos el camino, «salir de la cabeza» puede ser más difícil que salir de una prisión de máxima seguridad. Se requiere desarrollar habilidades para poder hacerlo.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)





En definitiva, reajusta tus expectativas a tu vida y objetivos realmente importantes para ti.

La auto exigencia ha podido contigo: has pasado de una auto exigencia que te hacía crecer, mejorar, aprender tus fallos y superarte a hablarte mal, señalar tus errores de forma exagerada y menospreciando tus logros. En este punto, en lugar de construir una mejor versión de ti mismo, te estás destruyendo.
Háblate desde el cariño y el respeto, no generalices los errores, ni los exageres, motívate sin presionarte con la tiranía de los «debería» y analiza el error centrándote en cómo mejorar o qué aprender de este. Por supuesto, no olvides valorar tus logros y permitirte recargar las pilas.
Asume que no puedes con todo: tienes un tiempo limitado cada día y no vives por y para trabajar. Elige qué tiempo le quieres dedicar a cada tarea, sin sobrecargarte, disfruta de lo que haces. Aprende a decir que no a las tareas que no son importantes para ti.
Perdónate: no hacerlo todo es normal, cada persona tiene un ritmo, lo importante es el significado que le das a las actividades que haces cada día. Mírate al espejo, dite «gracias por todo lo que haces, no pasa nada si no lo consigues todo, perdón por haberte exigido tanto, lo estás haciendo bien».

Baja autoestima: no llegarás a sentirte del todo satisfecho incluso cuando consigues un logro, siempre buscarás más y mucho mejor. En definitiva, sentirás que estás fracasando de manera constante.
Tendencia a la negatividad: puesto que el objetivo es conseguir la perfección, independientemente del resultado y del esfuerzo, nunca disfrutarás de lo conseguido. Pensarás que no eres lo suficientemente bueno para que te salgan bien las cosas. Esto te llevará a anticipar los acontecimientos de un modo fatalista.
Rigidez: verás las cosas en blanco o negro (es decir, sale todo perfecto o sale todo mal). Se te hará difícil ver las situaciones con matices o términos medios lo cual complica el afrontamiento.
Pérdida de autoconfianza: te sentirás inútil porque según tu criterio rígido de perfección o imperfección no estás llegando a tus objetivos y llegarás a pensar que no conseguirás alcanzarlo.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)


Aveces la opinión que los demás tienen de nosotros y de lo que hacemos puede hacerse muy poderosa e influirnos más de lo que debería.

No intento cambiar para conseguir la aceptación de los demás.
Mejoro en aquellas cosas que pueda hacerlo y acepto mis rasgos de personalidad que no puedes cambiar.
No es necesario que los demás estén de acuerdo conmigo en todo para que me quieran y respeten.
De hecho, yo tampoco necesito estar de acuerdo en todo con el resto para valorarlos como se merecen.
Todos tenemos mucho que mejorar, pero también mucho por lo que valorarnos y sentirnos bien.

No me centro en los fracasos o en la vergüenza que siento ante determinadas personas cuando hago algo mal.
Toda la vida es un proceso de aprendizaje y hay logros que necesitan más de un intento por nuestra parte. Además, no todos juzgarán cada cosa que hagas.
Pienso en positivo y no analizo demasiado las cosas.
No es necesario cambiar mi círculo de amistades. Lo más sano y deseable es conservar a los amigos ‘de siempre’ que realmente quiero y me quieren.
Mis nuevos amigos pueden integrarse perfectamente a tu vida con toda naturalidad.
Y aquellos otros que continuamente cuestionan lo que hago se irán alejando de forma natural: mi nuevo entorno ayudará a que esto sea lo que ocurra.

En mi vida solo deben permanecer las personas que creen en mí y me muestran su apoyo.
Es posible que en ocasiones me sienta sola o no lo suficientemente acompañada.
Recuerdo que lo valioso es rodearme de personas que sean buenas para mi, aunque sean pocas.
Vencí mi miedo a lo que los demás piensen de mi hablo con ellos de mis proyectos, de mis sueños o mis planes de futuro.
Al conversar con otros podré darle forma a mi pensamientos y ganaré confianza en mi misma.
Si emprendo un camino que antes he podido compartir con otras personas, lo haré con una mayor sensación de seguridad.
A partir de ahí todo será más sencillo, porque si siento que estoy luchando por aquello que deseo no me afectará tanto lo que los demás opinen. Comprobaré que, cuando desaparezcan mis propias dudas, dejaré de desaprobar lo que hago.
En cambio, si me muestro insegura o dubitativa, los demás sentirán que es la ocasión perfecta para opinar sobre mi.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)

Lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, se nos convierte en insomnio, en nudos en la garganta, en tristeza, en dudas, en problemas gastrointestinales.

Lo que no decimos es nuestra asignatura pendiente, cuando pensamos una cosa y decimos otra, sentimos una cosa y hacemos otra, no estamos siendo coherentes con nosotros mismos, por miedo al rechazo, a la crítica, a que nos juzguen y por ello se producen los desequilibrios emocionales que nos llevan a enfermar, internamente generamos tensión, malestar y tristeza.
Es bueno hablar de lo que nos preocupa, es bueno reconocer que algo está pasando que no nos gusta, es positivo para nosotros decir lo que nos incomoda, lo que no nos parece bien y no estamos de acuerdo. Es fundamental para nuestro estado mental, físico y emocional tener la libertad de expresar lo que pensamos y las tomas de decisión que queremos llevar a cabo; Decir las cosas claras, siempre con respeto, empatía y tranquilidad, es la manera más correcta de liberar la presión que supone guardarlo para nosotros, sí prefieres el silencio por miedo a la repercusión que puedan tener tus palabras, por miedo a que la otra persona no te comprenda y rechace o te juzgue, ésto lo tomarás como costumbre y ten seguro que más pronto que tarde explotarás emocional y físicamente; así que piensa que si eres capaz de expresar tus pensamientos y emociones, lo que sientes y piensas abiertamente, aprenderás a confiar en ti y entenderás que también tienes derecho a opinar y no siempre a callar.

Procura comunicar aquello que te pasa, sea bueno o malo, habla con la persona que te está lastimando, con tus seres queridos o con tu terapeuta. No tengas miedo al rechazo o a ser juzgado, recuerda que lo que no decimos sale a la luz de alguna forma que puede ser negativa para la salud y la armonía del cuerpo.
Para que el cuerpo esté equilibrado necesita que la mente también esté en armonía. Si no tenemos paz interior ni felicidad esto se reflejará en nuestro exterior. Por eso es importante saber que lo que no decimos tendrá consecuencias físicas y psíquicas. El rencor puede causar un gran malestar, alterar el sistema inmunológico y volvernos más vulnerables a gripes y otras enfermedades. Incluso, cuando se vuelven crónicas, la rabia o el rencor pueden provocar cardiopatías y desmejorar la calidad de vida.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)








El apego es sinónimo de aferrarse, de atarse e incluso de establecer dependencia u obsesión hacia algo o alguien.
Cuando te apegas a un objeto, idea, actividad o persona, acabas generando con ellos fuertes vínculos. Tan fuertes que puedes volverte adicto a ellos.
Y, cuando eres adicto a algo, tu vida acaba por girar entorno a esa adicción. Estás dispuesto a todo para no dejar ir ese objeto, actividad o persona. Haces todo lo que esté en tu mano para seguir a su lado y alimentar los vínculos que os unen.
No tiene nada de malo tejer y alimentar vínculos con personas, ideas, actividades e incluso objetos. El problema de las adicciones es que suelen acabar por limitar tu vida. Y toda limitación acaba por causarte ciertos daños o, si lo prefieres, efectos colaterales
Uno de estos efectos colaterales es la ansiedad, amiga íntima del estrés. Otro efecto colateral es el miedo, que suele ser primo-hermano de la ira y la violencia. También podríamos añadir la frustración, la decepción o la depresión. Y, finalmente, nos encontramos con la enfermedad, consecuencia última de todas las formas de sufrimiento.


Lo importante es no creerse el centro del universo cuando tenemos éxito, ni el peor del mundo cuando fracasamos. Es mantener el equilibrio y pensar siempre en positivo. De esa manera vas a vivir una mejor vida y vas a sentirte más realizado si tu mente está en constante estado de agradecimiento de los momentos por los que atraviesas ya que, buenos o malos, así es la vida.
Si no te gusta el mundo como es ahora, cámbiate a ti mismo y el mundo cambiará para ti. No te olvides que lo único que puedes controlar en esta vida son tus pensamientos, pero eso basta para cambiarte a ti y a la realidad a tu alrededor.
Seguro que tienes sueños, anhelos y metas. Debo explicarte que los sueños no son nada si no haces tú algo por ellos. Ahora bien, si vas a soñar sueña en grande. Tu imaginación es infinita y como dice el dicho «Si lo puedes imaginar, lo puedes crear».
Recuerda que lo que vale es el esfuerzo. No sueñes pensando en la recompensa, es decir, en el éxito. Para vivir mejor, sueña pensando en el camino.
Pero si vas a soñar, sueña en grande y ponle fecha de realización a tus sueños. Si no luchas por ellos, tus sueños se quedarán solo en eso, en una idea en tu cabeza.


La mente tiene prioridades, mientras no te sientas en peligro, tengas alimentos y un refugio donde puedas cubrirte de la intemperie, entonces usarás tu mente para ir más allá, cuestionarás tu propia existencia y buscaras un objetivo más grande que simplemente comer, subir fotos a redes sociales, reproducirte y morir.
Necesitarás algo más para sentir que tu vida tiene un propósito más amplio y tratarás de darle un significado más profundo a lo que eres y lo que haces.
Es increíble, pero lo que hace a muchas personas vivir en una zona cómoda, segura y conocida durante toda su vida, es lo mismo que hace muchas otras, buscarle un sentido mayor a todo lo que hacen.
Tenemos un nivel de razonamiento mayor que las otras especies del planeta, esto nos impulsa a pensar en grande, tomar consciencia de nosotros mismos y a considerar el futuro y las posibilidades, esa es la raíz de tu insatisfacción actual.
Tienes una necesidad imperiosa por saber qué hacer con tu vida y trascender en ella, algo que tenga sentido y te haga levantarte de la cama contento y entusiasmado por el día que te espera.
La mayoría de personas parecen saber exactamente qué hacer con su vida, no obstante, el hecho de que lo parezca no significa que así sea, no todo es lo que parece.
Muchos han aprendido a vivir en piloto automático. Viven sin cuestionar sus acciones, sus creencias, ni manera su de vivir, no tienen metas ni objetivos, ni piensan en lo que quieren ahora ni a largo plazo.
Por fortuna tú no eres uno de ellas, y es que si estás leyéndome en este momento es porque eres diferente. Tienes una sensación de que necesitas algo más para sentirte realmente vivo, algo que te devuelva la ilusión, el entusiasmo y la motivación que seguramente perdiste hacer algún tiempo atrás.
El no saber qué hacer con tu vida es algo bueno; que te quede muy claro, es el primer paso hacia grandes y positivos cambios que están por venir.
Es como los inicios hacia un renacimiento personal, que te permitirá convertirte en la persona que debes ser, dándole una nueva dirección y sentido a tu vida.

Si quieres vivir una vida feliz, abundante y satisfactoria, entonces debes olvidarte del dinero, de lo que piense la gente y de tus deseos de comodidad. Recuerda que ser feliz no es lo mismo que estar cómodo.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)

En algún momento de nuestras vidas podemos llegar a plantearnos qué sería de nosotros si alguien importante para nosotros se muriera.
Esta pregunta es algo normal, el problema es cuando aparece de forma constante y nos genera una gran carga emocional.
El miedo a la muerte de un ser querido nos acompaña toda la vida pero hay que aprender a vivir con esa posibilidad.
Una vez nacemos, nos exponemos a nuestra propia muerte y a la de las personas que están en nuestro entorno.

Estos miedos nos llevan a conductas que nos pueden provocar problemas con nosotros mismos (ansiedad por ejemplo) o problemas relacionales como problemas de pareja, laborales o dar una educación diferente a la que tenías pensado para tus hijos.
Es igual de negativo pensar en lo que pasó y darle vueltas al pasado como pensar demasiado en el futuro incierto que no ha llegado y no sabemos si llegará algún día. Vive el presente que es lo que sí que puedes cambiar hoy y confía en tus recursos de afrontamiento y en tus habilidades de resolución.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)

Ayúdame, Señor, a obtener el fruto espiritual
Que Tú pretendes con esta enfermedad que me has enviado.
Señor Jesús, dame un espíritu fuerte que esté siempre puesto a ayudar, que nunca se canse de darse a los demás y que a ejemplo tuyo sepa siempre consolar y ayudar a quien lo necesite.

Señor, lleno de confianza en Ti, que sois la misma verdad, me postro a tus pies con un corazón lleno de esperanza, que en este instante eleva una oración con una solicitud muy especial: por favor tómame de la mano y ayúdame a superar mis problemas.
En ocasiones se presentan ante nosotros algunas situaciones difíciles, que ponen a prueba nuestro carácter y nuestra valentía, pero sé que detrás de lo que hoy parece una gran dificultad, pronto se asomará una enorme bendición.

Aunque no comprenda muy bien lo que está pasando en mi vida, en este momento cierro los ojos, respiro hondo y te digo: Amado Dios, sé que todo lo que está sucediendo es parte de tu plan, solo te pido, Dios omnipotente, que me des las herramientas, la sabiduría y la capacidad para salir adelante, en tu poderoso nombre.



La vida es una sola
La vida es una sola y demasiado corta para que esperemos ingenuamente ese momento perfecto, en el cual creemos que la felicidad bajará de algún cielo, e ingresará a nuestra vida en forma de dinero, oportunidad, persona, etc. Y que simplemente con abrazar ese instante, juntaremos la fuerza para: ¡empezar a ser feliz!.No. La felicidad es un viaje mucho más largo que ese, más profundo, y más reconfortante, por cierto
Buscar constantemente como ser feliz, puede generar angustia. Esto sucede cuando quienes la buscan, lo hacen pensando en que todo lo que se sugiere realizar para alcanzar la felicidad, debe de hecho hacerlos felices, y no saben lidiar con la frustración, si los resultados no aparecen en tiempo y forma.

Salir de tu zona de confort, para dejar viejas costumbres y pensamientos atrás, y ahora mismo empieza a realizar simples modificaciones, que irán aportando esa sensación de bienestar y plenitud, que te permitirán ser más feliz.
Busca gente que te lleve más lejos como persona, que te desafíe, que te permita avanzar en la vida, en todos los aspectos. Sé generoso con tu tiempo, con tu espacio, con un gesto. No sabes lo que un simple acto, puede generar en el otro.
El pasado no está, ya no cuentas con el ayer, menos aún con el futuro. Lo que tenemos es el presente, y es lo que debemos aprender a vivir.

Uno de los factores más relevantes para la felicidad, es estar enfocado en el hoy, abrazar el momento presente, tener conciencia de lo que nos rodea, y de cada sensación que vamos atravesando ahora, ya, en este instante.
El acto de agradecer, es también una correlación de estar focalizado, de vivir el ahora, es un acto del presente, de estar viviendo tu vida hoy, porque está tu conciencia en cada una de las cosas que te están sucediendo, y en lo que tienes.
La verdad, es que la felicidad, no es producto de hacer una cosa, sino de un cambio en el estilo de vida, y no siempre se lo consigue por arte de magia.
Deja de buscar la felicidad, y empezar a vivir la felicidad
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)

Desear buenas cosas para los demás es la más poderosa energía que puede transmitir un ser humano, ya que alimenta tu espíritu y atrae bendiciones
A pesar de que las bendiciones se han regido solo en el área espiritual y las creencias religiosas, también tienen bastante importancia desde el factor humano, ya que representan energías positivas que se trasladan de una persona a otra.
De este modo, es momento de arroparte de maravillosos anhelos hacia todas las personas que conoces, ya que no hay nada más confortable que sentirse bendecido al bendecir a los demás.
Cuando le decimos a alguien de forma sincera “Que Dios te bendiga”, no solo le estamos deseando lo mejor, sino que también atraemos el favor de Dios hacia nosotros.
Lo que deseas para otro en la vida, lo pides también para ti.













Lo que otras personas piensen de ti es su realidad, no la tuya. Ellos saben tu nombre, pero no tu historia, no han vivido en tu piel, ni han calzado tus zapatos. Lo único que los demás saben de ti es lo que tú les has contado o lo que han podido intuir, pero no conocen ni a tus ángeles ni a tus demonios.
Con frecuencia nos cuesta entendernos a nosotros mismos pero nos aventuramos valientes a descifrar el código del sentir ajeno. No se puede tener ningún tipo de certeza de lo que otros sienten. De la misma forma, no podemos saber lo que han vivido y lo que han aprendido o no.
Por lo tanto, no deberíamos darle importancia a lo que los demás dicen de nosotros, pues sus palabras obedecen a una realidad ilusoria que su mente ha creado con el afán de saberlo todo sobre nuestra vida…
Hay personas que dan su opinión sobre ti, sobre tu vida y sobre tus decisiones aunque nadie se la ha pedido. Suelen ser opiniones malintencionadas o carentes de todo criterio cuyo único objetivo es hacer daño, menospreciar y disfrutar del pesar ajeno.
Si vivimos conforme a lo que los demás piensen de nosotros, perderemos nuestro estilo y nuestra personalidad. Nos veremos obligados a colocarnos una máscara y nuestra imagen en el espejo solo reflejará nuestra inseguridad y la inexistencia de una autoestima saludable.
Para sanar las heridas emocionales que nos causa la crítica, debemos de tener claro, en primer lugar, que somos personas únicas y excepcionales. Conforme a esto, debemos perderle el miedo a sentir y a pensar por nosotros mismos.
Son los demás los que están juzgando y criticando, no tú. La crítica no constructiva lleva consigo gran pobreza emocional en el mundo interno de quien la realiza. Por lo tanto, si la persona no se deja enriquecer, en estas ocasiones te conviene ser emocionalmente egoísta y “que cada palo aguante su vela”.
Puedes escuchar la opinión de los demás, pero esta nunca debería tener un impacto tan elevado en tus emociones. Si esto ocurre, estás dejando que tu estado interno dependa de otras personas sobre las que no tienes control.

La forma en que tomamos decisiones dice mucho acerca de nuestra necesidad de aprobación. Si te sientes inseguro e incapaz de decidir por ti mismo, si requieres en exceso consejos y perspectivas de otros, necesitas trabajar tu autoestima.
Finalmente, la vida es tuya. Eres tú quien va a vivirla y a acarrear con las consecuencias. Por tanto, no decidas en base a lo que los demás esperan o quieren para ti. No dirijas tu rumbo con la intención de contentar a otros. Escúchate a ti y ámate lo suficiente para tomar tus propias decisiones y buscar tu felicidad.

Sé tu mismo y no intentes cambiar para conseguir la aceptación de los demás. Mejora en aquellas cosas que puedas hacerlo y acepta tus rasgos de personalidad que no puedes cambiar. No es necesario que los demás estén de acuerdo contigo en todo para que te quieran y respeten. De hecho, tú tampoco necesitas estar de acuerdo en todo con el resto para valorarlos como se merecen.Todos tenemos mucho que mejorar, pero también mucho por lo que valorarnos y sentirnos bien.
No te centres en los fracasos o en la vergüenza que sientes ante determinadas personas cuando haces algo mal. Márcate objetivos asumibles y visualízate realizándolos con éxito. Si no obtienes el resultado que querías, aprende de ello en lugar de sentirte mal. Toda la vida es un proceso de aprendizaje y hay logros que necesitan más de un intento por nuestra parte. Además, no todos juzgarán cada cosa que hagas. Piensa en positivo y no analices demasiado las cosas: en ocasiones podemos malinterpretar los comentarios de los demás
En tu vida solo deben permanecer las personas que creen en ti y te muestran su apoyo. Es posible que en ocasiones te sientas solo o no lo suficientemente acompañado. Tranquilo, recuerda que lo valioso es rodearte de personas que sean buenas para ti, aunque sean pocas.
Las personas más infelices en este mundo son las personas que se preocupan demasiado por lo que piensen los demás.


Cuando se calcula la esperanza de vida no se tienen en cuenta los momentos que vivimos a medio gas. De ser así, sería mucho más corta. Es la diferencia entre existir o vivir, entre hacer de la vida un viaje llevadero o hacer de la vida un viaje espectacular.
En una cultura que confunde tener y ser y que al confort llama felicidad, no es de extrañar que se haya interiorizado que el éxito es la ausencia de errores en lugar de saber que el verdadero fracaso es la ausencia de intentos.
Esto no es una invitación a ser un temerario o a actuar como un pollo sin cabeza. Es un recordatorio de que el éxito no depende de factores externos, resultados o medallas, sino del desarrollo pleno de las capacidades internas. Dicho de otra forma, el éxito no es ganar la carrera, es correr todo lo que puedas.
Dalo todo y no pierdas el tiempo con lo que no está en tu mano. Por ti que no haya sido. Y ya sea con una pareja, con tus amigos, en un viaje o en un compromiso que no te apetecía nada, intenta exprimir cada momento. Que donde estés, estés, pues estar en un sitio con la cabeza en otro lado es no estar en ninguna parte. Si cabeza cuerpo y corazón no se alinean, no es presencia sino ausencia. La vida no es una bandeja que hay que picotear, es un plato que hay que rebañar.
Unas veces tendremos que irnos nosotros y otras se irán ellos (momentos y personas), pero si algo es seguro es que no se puede disfrutar aquello que no estamos dispuestos a perder.En el precio de crecer está incluido salir de la zona segura, soltar, moverse. Y una vez empiezas a moverte ya no dejas de decir adiós. Crecer es un continuo echar de menos.
Se trata de un auténtico pacto de valientes: por cada adiós, un saludo; por cada saludo un adiós. Hasta saldar un día las cuentas entre el mayor de los saludos, nacer, y el mayor de los despidos: morir.

Dalo todo y allá los demás; salta sin temor a esas experiencias donde las pasiones arden y los corazones ensanchan; cumple tu parte y no racanees a la vida con una versión de ti más baja de lo que puedes dar, porque son esos pequeños ahorros de entrega los que poco a poco van quitando brillo a nuestra historia y van dejando a nuestro paso un rastro de aventuras deslucidas.
Si te dejas algo en el tintero puede que te evites algún borrón, pero también puede que te pierdas uno de los mejores párrafos de tu historia.
Mientras que las garantías son los avales de las existencias pobres, darlo todo es el refugio y el consuelo de las vidas excelentes. Es en el coraje de exponerse ante el mundo sin reservas, a sabiendas de que puede no irnos bien, donde la entrega se convierte en el corsé que mantiene las cabezas altas.




