NO PUEDES…

Aprende a no competir

No puedes ser todo para toda la gente.
No puedes hacer todo a la misma vez.
No puedes hacer todo igual de bien.
No puedes hacer todo mejor que los demás.
Así que:
Debes descubrir quien eres, y serlo.
Debes decidir que hacer primero, y hacerlo.
Debes encontrar tu fortaleza y usarla.
Debes aprender a no competir con otros, porque la única persona en competencia eres TÚ.
Después:
Aprenderás a aceptar tus propias diferencias.
Aprenderás a escoger prioridades y hacer decisiones.
Aprenderás a vivir con tus limitaciones.
Aprenderás a darte el valor que debes tener.
Atrévete a creer:
Que eres una persona única y maravillosa sin importar la edad que tengas.
Que eres un evento en la historia.
Que es más que un derecho, es tu deber ser quien tu eres.
Que la vida no es un problema para resolver, pero sí un don para querer.
Y podrás sentirte bien, con lo que antes te angustiaba.
Como verás TODO no es igual de importante, esto quiere decir que puedes renunciar a ciertas cosas, es difícil, si porque conlleva romper un patrón de comportamiento que tienes arraigado desde hace un tiempo. Poco a poco, podrás ir renunciando, delegando y quedarte únicamente con lo que es esencial para ti.
 No eres perfecto y eso te hace especial. No puedes con todo, yo tampoco puedo con todo ¿qué más da?

En definitiva, reajusta tus expectativas a tu vida y objetivos realmente importantes para ti.

Quiérete

La auto exigencia ha podido contigo: has pasado de una auto exigencia que te hacía crecer, mejorar, aprender tus fallos y superarte a hablarte mal, señalar tus errores de forma exagerada y menospreciando tus logros. En este punto, en lugar de construir una mejor versión de ti mismo, te estás destruyendo.

Háblate desde el cariño y el respeto, no generalices los errores, ni los exageres, motívate sin presionarte con la tiranía de los «debería» y analiza el error centrándote en cómo mejorar o qué aprender de este. Por supuesto, no olvides valorar tus logros y permitirte recargar las pilas.

Asume que no puedes con todo: tienes un tiempo limitado cada día y no vives por y para trabajar. Elige qué tiempo le quieres dedicar a cada tarea, sin sobrecargarte, disfruta de lo que haces. Aprende a decir que no a las tareas que no son importantes para ti.

Perdónate: no hacerlo todo es normal, cada persona tiene un ritmo, lo importante es el significado que le das a las actividades que haces cada día. Mírate al espejo, dite «gracias por todo lo que haces, no pasa nada si no lo consigues todo, perdón por haberte exigido tanto, lo estás haciendo bien».

Consecuencias si no aceptas tus limitaciones

Baja autoestima: no llegarás a sentirte del todo satisfecho incluso cuando consigues un logro, siempre buscarás más y mucho mejor. En definitiva, sentirás que estás fracasando de manera constante.

Tendencia a la negatividad: puesto que el objetivo es conseguir la perfección, independientemente del resultado y del esfuerzo, nunca disfrutarás de lo conseguido. Pensarás que no eres lo suficientemente bueno para que te salgan bien las cosas. Esto te llevará a anticipar los acontecimientos de un modo fatalista.

Rigidez: verás las cosas en blanco o negro (es decir, sale todo perfecto o sale todo mal). Se te hará difícil ver las situaciones con matices o términos medios lo cual complica el afrontamiento.

Pérdida de autoconfianza: te sentirás inútil porque según tu criterio rígido de perfección o imperfección no estás llegando a tus objetivos y llegarás a pensar que no conseguirás alcanzarlo.

( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)

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