PENSAR MENOS

Nos olvidamos de vivir

Parece que el hecho de volver sobre una cuestión una y otra vez puede resultar de ayuda, y es probable que así sea, salvo que esa cadena de pensamientos se base en algún tipo de idea o de lógica equivocada. Cuando eso ocurre es fácil quedar atrapado en la telaraña de la mente.

Y es que, cuando nos olvidamos de vivir la vida por el hecho de pasarla reflexionando sobre ella, nos alojamos en el hotel de las noches amargas de la infelicidad. Curiosamente, cuanto más pensamos para no sufrir, más nos hace padecer nuestro pensamiento; y cuando sentimos ese dolor, más pensamos, lo que nos sume en el desconcierto.

Son muchas las personas que intentan dirimir sus conflictos internos pensando y pensando sin encontrar soluciones. ¿Qué hacen entonces? Pues, si no llegan a ningún lugar, se les ocurre que tal vez no han pensado bastante.

Encontrar maneras de confiar en la propia intuición y practicar ejercicios creativos para liberar esa sabiduría son excelentes alternativas para dejar de pensar en exceso.

  Vivir más y mejor

Si sientes que estás en este grupo, estos consejos son para ti.

1. Ve las cosas desde una perspectiva más amplia

Es muy fácil caer en la trampa de hundirnos en un hilo de pensamientos interminables, pero podemos tratar de ver los acontecimientos desde una perspectiva más amplia. Puedes preguntarte: ¿tendrá sentido pensar en esto ahora o valdrá lo mismo en un mes o, inclusive, una semana? Al hacer esto, dejaremos de malgastar energía.

2. Pon límites de tiempo a tus decisiones

Enfrentarnos con la necesidad de tomar una decisión puede ser increíblemente difícil. Por lo tanto, establece límites. ¿Cómo? Por ejemplo, para situaciones sencillas, 30 segundos son suficientes para emitir una respuesta, pero, si es algo más complejo, tómate 30 minutos como máximo. Esto solo busca cortar con una conducta poco productiva.

3. Ve a la acción

Acostúmbrate a hacer lo que sueles pensar y, por supuesto, establece límites de tiempo para ejecutar lo que deseas. Empieza por pequeñas cosas, así podrás procesar todo con tranquilidad y a tu ritmo. Ya verás que luego te sentirás más confiado y querrás tomar riesgos.

4. No podemos controlar todo

Una de las razones por las que pensamos demasiado las cosas es que deseamos profundamente tener el control de todo. Pues, tenemos noticias: eso es imposible. En el momento en que tomemos consciencia de ello, nos sentiremos más relajados y con más entusiasmo para vivir el presente.

5. No te pierdas entre los miedos

Caemos en el error de recrearnos escenarios negativos y fatalistas de todo tipo. Es decir, creamos una tormenta cuando ni siquiera ha pasado nada. Por ende, ante este síntoma pregúntate: ¿qué es lo peor que puede pasar? Al hacer esto, logremos claridad y, lo que es más importante, tranquilidad.

6. Ejercítate

Se ha confirmado que practicar algún deporte o actividad física incrementa la generación de serotonina, la hormona que nos hace sentir bien y con ánimos. No tienes por qué convertirte en un atleta. Sin embargo, dedicar al menos unos 30 minutos al ejercicio hará que te sientas menos estresado y hasta con más energía.

7. Trata de vivir el presente

Sí, parece muy sencillo, pero es posible lograrlo si dejamos que nuestros miedos del pasado o del futuro se queden allí y decidimos que es mejor disfrutar del presente. Lo que está pasando justo ahora también puede ser emocionante y vale la pena vivirlo.

Curar el alma

Pensar menos no significa ser superficial o distraído.
Pensar menos significa aliviar, reducir la velocidad del agarre
dejando ir los pensamientos equivocados
cerrando puertas abiertas por demasiado tiempo.
Para vivir más cuidar de ti mismo permitiendo que tu corazón respire.

( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)

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