Dejé de mendigar


Seguramente te has visto en innumerables ocasiones atascado en un determinado pensamiento. Te pasas horas y horas dándole vueltas a algo que te preocupa que pase o a algo que ya ha pasado y acabas teniendo un gran malestar.
Habrás hecho todo lo posible por distraerte y pensar en otras cosas: ponerte a ver una película, quedar con amigos o incluso dormir. Sin embargo, eso que está en tu cabeza sigue ahí, no se va y no puedes disfrutar de lo que ocurre en tu día a día.
¿Por qué pensamos una y otra vez en cosas que no queremos pensar? Seguramente tienes muchos pensamientos que te angustian, temores sobre situaciones que pueden pasar o sobre situaciones ya pasadas. Nuestra mente las repasa una y otra vez. ¿Por qué tenemos pensamientos repetitivos desagradables?
Para dejar de pensar en algo que te obsesiona, acepta que estén esos pensamientos ahí, molestando, pero no les dediques tiempo, ni para bien, ni para mal. Igual que han venido, se irán. Imagina que son arenas movedizas en las que si intentas escapar y salir de ellas te hundes más. Esto es algo parecido, así que deja de intentar luchar contra ellos porque solo haces que se fortalezcan. Deja que sean simplemente como una televisión de fondo.
¿Cómo eliminar pensamientos negativos de ansiedad? Piensa que son pensamientos irracionales. No intentes darles sentido, no les dediques tiempo. No intentes cambiarlos, simplemente no tienen sentido. Es como discutir con una pared, mejor no molestarte y seguir con tus cosas.
Solemos intentar de forma constante buscar soluciones, buscar sentido a lo que pensamos, evidencias de que es real lo que pensamos. Prueba a no hacerlo, a no hacer caso a esos pensamientos. Si resulta que anticiparon el futuro de forma realista, estupendo, pero al menos no has estado sufriendo de forma adelantada.
No podemos cambiar el pasado, ni podemos controlar lo que harán los demás en el futuro. Deja de plantear mil hipótesis sobre qué se puede hacer y cómo podría alguien cambiar. Lo único que puedes controlar es lo que haces tú. Céntrate en ti, en estar en el momento presente, en dejar que todo lo demás fluya sin tener que intervenir en ello, en relajarte y en dejar de controlar esos pensamientos. Solo ignóralos como cuando un niño tiene una rabieta sin razón alguna.
El apego es sinónimo de aferrarse, de atarse e incluso de establecer dependencia u obsesión hacia algo o alguien.
Cuando te apegas a un objeto, idea, actividad o persona, acabas generando con ellos fuertes vínculos. Tan fuertes que puedes volverte adicto a ellos.
Y, cuando eres adicto a algo, tu vida acaba por girar entorno a esa adicción. Estás dispuesto a todo para no dejar ir ese objeto, actividad o persona. Haces todo lo que esté en tu mano para seguir a su lado y alimentar los vínculos que os unen.
No tiene nada de malo tejer y alimentar vínculos con personas, ideas, actividades e incluso objetos. El problema de las adicciones es que suelen acabar por limitar tu vida. Y toda limitación acaba por causarte ciertos daños o, si lo prefieres, efectos colaterales
Uno de estos efectos colaterales es la ansiedad, amiga íntima del estrés. Otro efecto colateral es el miedo, que suele ser primo-hermano de la ira y la violencia. También podríamos añadir la frustración, la decepción o la depresión. Y, finalmente, nos encontramos con la enfermedad, consecuencia última de todas las formas de sufrimiento.
Lo importante es no creerse el centro del universo cuando tenemos éxito, ni el peor del mundo cuando fracasamos. Es mantener el equilibrio y pensar siempre en positivo. De esa manera vas a vivir una mejor vida y vas a sentirte más realizado si tu mente está en constante estado de agradecimiento de los momentos por los que atraviesas ya que, buenos o malos, así es la vida.
Si no te gusta el mundo como es ahora, cámbiate a ti mismo y el mundo cambiará para ti. No te olvides que lo único que puedes controlar en esta vida son tus pensamientos, pero eso basta para cambiarte a ti y a la realidad a tu alrededor.
Seguro que tienes sueños, anhelos y metas. Debo explicarte que los sueños no son nada si no haces tú algo por ellos. Ahora bien, si vas a soñar sueña en grande. Tu imaginación es infinita y como dice el dicho «Si lo puedes imaginar, lo puedes crear».
Recuerda que lo que vale es el esfuerzo. No sueñes pensando en la recompensa, es decir, en el éxito. Para vivir mejor, sueña pensando en el camino.
Pero si vas a soñar, sueña en grande y ponle fecha de realización a tus sueños. Si no luchas por ellos, tus sueños se quedarán solo en eso, en una idea en tu cabeza.
La mente tiene prioridades, mientras no te sientas en peligro, tengas alimentos y un refugio donde puedas cubrirte de la intemperie, entonces usarás tu mente para ir más allá, cuestionarás tu propia existencia y buscaras un objetivo más grande que simplemente comer, subir fotos a redes sociales, reproducirte y morir.
Necesitarás algo más para sentir que tu vida tiene un propósito más amplio y tratarás de darle un significado más profundo a lo que eres y lo que haces.
Es increíble, pero lo que hace a muchas personas vivir en una zona cómoda, segura y conocida durante toda su vida, es lo mismo que hace muchas otras, buscarle un sentido mayor a todo lo que hacen.
Tenemos un nivel de razonamiento mayor que las otras especies del planeta, esto nos impulsa a pensar en grande, tomar consciencia de nosotros mismos y a considerar el futuro y las posibilidades, esa es la raíz de tu insatisfacción actual.
Tienes una necesidad imperiosa por saber qué hacer con tu vida y trascender en ella, algo que tenga sentido y te haga levantarte de la cama contento y entusiasmado por el día que te espera.
La mayoría de personas parecen saber exactamente qué hacer con su vida, no obstante, el hecho de que lo parezca no significa que así sea, no todo es lo que parece.
Muchos han aprendido a vivir en piloto automático. Viven sin cuestionar sus acciones, sus creencias, ni manera su de vivir, no tienen metas ni objetivos, ni piensan en lo que quieren ahora ni a largo plazo.
Por fortuna tú no eres uno de ellas, y es que si estás leyéndome en este momento es porque eres diferente. Tienes una sensación de que necesitas algo más para sentirte realmente vivo, algo que te devuelva la ilusión, el entusiasmo y la motivación que seguramente perdiste hacer algún tiempo atrás.
El no saber qué hacer con tu vida es algo bueno; que te quede muy claro, es el primer paso hacia grandes y positivos cambios que están por venir.
Es como los inicios hacia un renacimiento personal, que te permitirá convertirte en la persona que debes ser, dándole una nueva dirección y sentido a tu vida.
Si quieres vivir una vida feliz, abundante y satisfactoria, entonces debes olvidarte del dinero, de lo que piense la gente y de tus deseos de comodidad. Recuerda que ser feliz no es lo mismo que estar cómodo.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)
En algún momento de nuestras vidas podemos llegar a plantearnos qué sería de nosotros si alguien importante para nosotros se muriera.
Esta pregunta es algo normal, el problema es cuando aparece de forma constante y nos genera una gran carga emocional.
El miedo a la muerte de un ser querido nos acompaña toda la vida pero hay que aprender a vivir con esa posibilidad.
Una vez nacemos, nos exponemos a nuestra propia muerte y a la de las personas que están en nuestro entorno.
Estos miedos nos llevan a conductas que nos pueden provocar problemas con nosotros mismos (ansiedad por ejemplo) o problemas relacionales como problemas de pareja, laborales o dar una educación diferente a la que tenías pensado para tus hijos.
Es igual de negativo pensar en lo que pasó y darle vueltas al pasado como pensar demasiado en el futuro incierto que no ha llegado y no sabemos si llegará algún día. Vive el presente que es lo que sí que puedes cambiar hoy y confía en tus recursos de afrontamiento y en tus habilidades de resolución.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)
Ayúdame, Señor, a obtener el fruto espiritual
Que Tú pretendes con esta enfermedad que me has enviado.
Señor Jesús, dame un espíritu fuerte que esté siempre puesto a ayudar, que nunca se canse de darse a los demás y que a ejemplo tuyo sepa siempre consolar y ayudar a quien lo necesite.
Señor, lleno de confianza en Ti, que sois la misma verdad, me postro a tus pies con un corazón lleno de esperanza, que en este instante eleva una oración con una solicitud muy especial: por favor tómame de la mano y ayúdame a superar mis problemas.
En ocasiones se presentan ante nosotros algunas situaciones difíciles, que ponen a prueba nuestro carácter y nuestra valentía, pero sé que detrás de lo que hoy parece una gran dificultad, pronto se asomará una enorme bendición.
Aunque no comprenda muy bien lo que está pasando en mi vida, en este momento cierro los ojos, respiro hondo y te digo: Amado Dios, sé que todo lo que está sucediendo es parte de tu plan, solo te pido, Dios omnipotente, que me des las herramientas, la sabiduría y la capacidad para salir adelante, en tu poderoso nombre.
A continuación puedes encontrar una lista con 40 singularidades del amor verdadero:
La vida es una sola y demasiado corta para que esperemos ingenuamente ese momento perfecto, en el cual creemos que la felicidad bajará de algún cielo, e ingresará a nuestra vida en forma de dinero, oportunidad, persona, etc. Y que simplemente con abrazar ese instante, juntaremos la fuerza para: ¡empezar a ser feliz!.No. La felicidad es un viaje mucho más largo que ese, más profundo, y más reconfortante, por cierto
Buscar constantemente como ser feliz, puede generar angustia. Esto sucede cuando quienes la buscan, lo hacen pensando en que todo lo que se sugiere realizar para alcanzar la felicidad, debe de hecho hacerlos felices, y no saben lidiar con la frustración, si los resultados no aparecen en tiempo y forma.
Salir de tu zona de confort, para dejar viejas costumbres y pensamientos atrás, y ahora mismo empieza a realizar simples modificaciones, que irán aportando esa sensación de bienestar y plenitud, que te permitirán ser más feliz.
Busca gente que te lleve más lejos como persona, que te desafíe, que te permita avanzar en la vida, en todos los aspectos. Sé generoso con tu tiempo, con tu espacio, con un gesto. No sabes lo que un simple acto, puede generar en el otro.
El pasado no está, ya no cuentas con el ayer, menos aún con el futuro. Lo que tenemos es el presente, y es lo que debemos aprender a vivir.
Uno de los factores más relevantes para la felicidad, es estar enfocado en el hoy, abrazar el momento presente, tener conciencia de lo que nos rodea, y de cada sensación que vamos atravesando ahora, ya, en este instante.
El acto de agradecer, es también una correlación de estar focalizado, de vivir el ahora, es un acto del presente, de estar viviendo tu vida hoy, porque está tu conciencia en cada una de las cosas que te están sucediendo, y en lo que tienes.
La verdad, es que la felicidad, no es producto de hacer una cosa, sino de un cambio en el estilo de vida, y no siempre se lo consigue por arte de magia.
Deja de buscar la felicidad, y empezar a vivir la felicidad
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)
Desear buenas cosas para los demás es la más poderosa energía que puede transmitir un ser humano, ya que alimenta tu espíritu y atrae bendiciones
A pesar de que las bendiciones se han regido solo en el área espiritual y las creencias religiosas, también tienen bastante importancia desde el factor humano, ya que representan energías positivas que se trasladan de una persona a otra.
De este modo, es momento de arroparte de maravillosos anhelos hacia todas las personas que conoces, ya que no hay nada más confortable que sentirse bendecido al bendecir a los demás.
Cuando le decimos a alguien de forma sincera “Que Dios te bendiga”, no solo le estamos deseando lo mejor, sino que también atraemos el favor de Dios hacia nosotros.
Lo que deseas para otro en la vida, lo pides también para ti.
Si tuviera que describir el amor en una frase, sería: ‘El amor es por lo que creemos que vale la pena luchar’. No importa cómo se presente viene en diferentes tonalidades y no hay dos personas iguales y será diferente a cualquier otro que haya existido antes.
No importa si estamos hablando de objetivos en la vida o de parejas: si no estás dispuesta a luchar por ellos y aferrarte para no perderlos, entonces simplemente no los quieres lo suficiente.
Todos queremos ser amados, atendidos… Y es genial, excepto por todas aquellas cosas con las que hemos creado una amplia zona de confort. Nadie vive una vida feliz en su totalidad dentro de ese ‘espacio del menor esfuerzo’. Cuando encontramos a alguien por el que merece la pena luchar, debemos arrastrarnos fuera de esa zona. Quizá ni nos demos cuenta de que lo hemos hecho, pero en todos los casos será un esfuerzo gratificante, que valdrá la pena.
Aunque suene duro, así como la gente se aburre de las cosas, a veces sentimos que las personas no requieren atención. Y en el caso de una relación, si esta no requiere de un mínimo esfuerzo, de una lucha positiva, es una relación muerta.
Cada hombre y cada mujer merecen a alguien que los ame tanto, que él o ella estén dispuestos a luchar por ellos con uñas y dientes. Si esa persona te ama, tienes a alguien dispuesto a luchar por ti para protegerte, para pelear tus batallas. Esta es exactamente la razón por la que los seres humanos se juntaron en primer lugar.
Hoy ya no es necesario que luche con los puños, pero es necesario que luche por las decisiones que toman, la forma en la que piensan su vida, la forma en que perdonan y hacen todo lo posible para mantener la relación.
El único amor que vale la pena tener es por el que vale la pena luchar, porque cualquier cosa que no vale la pena, no es amor.
Que pase de moda eso de hacernos los interesantes. Que no tengamos que hacernos los duros y podamos hacer y decir lo que sintamos. Que deje de dar miedo apostar por alguien, y decir «para siempre». Que nos comprometamos y que nadie más forme parte de la historia.
Que el amor propio importe, pero no ciegue. Que apartemos el orgullo. Que vuelvan las declaraciones de amor con rotulador en la carpeta o con pintura en la pared. Que nos conozcamos en persona y no por pantalla. Que nos abramos a otra persona arriesgándonos a salir heridos, pero también a ser felices.
Que nos digamos cómo nos sentimos con palabras y no con iconos. Y que los sentimientos sean auténticos y no formen parte del decorado. Que lloremos si duele. Que estemos dispuestos a cambiar, que borremos de nuestras excusas eso de «yo soy así». Que importe un poco más lo de dentro y un poco menos lo de fuera. Que nos saquen a bailar. Que nos escribamos cartas, y nos regalemos flores.
Que vuelva la inocencia, que vuelva el amor. Que no de miedo apostar por alguien.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)
Lo que otras personas piensen de ti es su realidad, no la tuya. Ellos saben tu nombre, pero no tu historia, no han vivido en tu piel, ni han calzado tus zapatos. Lo único que los demás saben de ti es lo que tú les has contado o lo que han podido intuir, pero no conocen ni a tus ángeles ni a tus demonios.
Con frecuencia nos cuesta entendernos a nosotros mismos pero nos aventuramos valientes a descifrar el código del sentir ajeno. No se puede tener ningún tipo de certeza de lo que otros sienten. De la misma forma, no podemos saber lo que han vivido y lo que han aprendido o no.
Por lo tanto, no deberíamos darle importancia a lo que los demás dicen de nosotros, pues sus palabras obedecen a una realidad ilusoria que su mente ha creado con el afán de saberlo todo sobre nuestra vida…
Hay personas que dan su opinión sobre ti, sobre tu vida y sobre tus decisiones aunque nadie se la ha pedido. Suelen ser opiniones malintencionadas o carentes de todo criterio cuyo único objetivo es hacer daño, menospreciar y disfrutar del pesar ajeno.
Si vivimos conforme a lo que los demás piensen de nosotros, perderemos nuestro estilo y nuestra personalidad. Nos veremos obligados a colocarnos una máscara y nuestra imagen en el espejo solo reflejará nuestra inseguridad y la inexistencia de una autoestima saludable.
Para sanar las heridas emocionales que nos causa la crítica, debemos de tener claro, en primer lugar, que somos personas únicas y excepcionales. Conforme a esto, debemos perderle el miedo a sentir y a pensar por nosotros mismos.
Son los demás los que están juzgando y criticando, no tú. La crítica no constructiva lleva consigo gran pobreza emocional en el mundo interno de quien la realiza. Por lo tanto, si la persona no se deja enriquecer, en estas ocasiones te conviene ser emocionalmente egoísta y “que cada palo aguante su vela”.
Puedes escuchar la opinión de los demás, pero esta nunca debería tener un impacto tan elevado en tus emociones. Si esto ocurre, estás dejando que tu estado interno dependa de otras personas sobre las que no tienes control.
La forma en que tomamos decisiones dice mucho acerca de nuestra necesidad de aprobación. Si te sientes inseguro e incapaz de decidir por ti mismo, si requieres en exceso consejos y perspectivas de otros, necesitas trabajar tu autoestima.
Finalmente, la vida es tuya. Eres tú quien va a vivirla y a acarrear con las consecuencias. Por tanto, no decidas en base a lo que los demás esperan o quieren para ti. No dirijas tu rumbo con la intención de contentar a otros. Escúchate a ti y ámate lo suficiente para tomar tus propias decisiones y buscar tu felicidad.
Sé tu mismo y no intentes cambiar para conseguir la aceptación de los demás. Mejora en aquellas cosas que puedas hacerlo y acepta tus rasgos de personalidad que no puedes cambiar. No es necesario que los demás estén de acuerdo contigo en todo para que te quieran y respeten. De hecho, tú tampoco necesitas estar de acuerdo en todo con el resto para valorarlos como se merecen.Todos tenemos mucho que mejorar, pero también mucho por lo que valorarnos y sentirnos bien.
No te centres en los fracasos o en la vergüenza que sientes ante determinadas personas cuando haces algo mal. Márcate objetivos asumibles y visualízate realizándolos con éxito. Si no obtienes el resultado que querías, aprende de ello en lugar de sentirte mal. Toda la vida es un proceso de aprendizaje y hay logros que necesitan más de un intento por nuestra parte. Además, no todos juzgarán cada cosa que hagas. Piensa en positivo y no analices demasiado las cosas: en ocasiones podemos malinterpretar los comentarios de los demás
En tu vida solo deben permanecer las personas que creen en ti y te muestran su apoyo. Es posible que en ocasiones te sientas solo o no lo suficientemente acompañado. Tranquilo, recuerda que lo valioso es rodearte de personas que sean buenas para ti, aunque sean pocas.
Las personas más infelices en este mundo son las personas que se preocupan demasiado por lo que piensen los demás.
Cuando se calcula la esperanza de vida no se tienen en cuenta los momentos que vivimos a medio gas. De ser así, sería mucho más corta. Es la diferencia entre existir o vivir, entre hacer de la vida un viaje llevadero o hacer de la vida un viaje espectacular.
En una cultura que confunde tener y ser y que al confort llama felicidad, no es de extrañar que se haya interiorizado que el éxito es la ausencia de errores en lugar de saber que el verdadero fracaso es la ausencia de intentos.
Esto no es una invitación a ser un temerario o a actuar como un pollo sin cabeza. Es un recordatorio de que el éxito no depende de factores externos, resultados o medallas, sino del desarrollo pleno de las capacidades internas. Dicho de otra forma, el éxito no es ganar la carrera, es correr todo lo que puedas.
Dalo todo y no pierdas el tiempo con lo que no está en tu mano. Por ti que no haya sido. Y ya sea con una pareja, con tus amigos, en un viaje o en un compromiso que no te apetecía nada, intenta exprimir cada momento. Que donde estés, estés, pues estar en un sitio con la cabeza en otro lado es no estar en ninguna parte. Si cabeza cuerpo y corazón no se alinean, no es presencia sino ausencia. La vida no es una bandeja que hay que picotear, es un plato que hay que rebañar.
Unas veces tendremos que irnos nosotros y otras se irán ellos (momentos y personas), pero si algo es seguro es que no se puede disfrutar aquello que no estamos dispuestos a perder.En el precio de crecer está incluido salir de la zona segura, soltar, moverse. Y una vez empiezas a moverte ya no dejas de decir adiós. Crecer es un continuo echar de menos.
Se trata de un auténtico pacto de valientes: por cada adiós, un saludo; por cada saludo un adiós. Hasta saldar un día las cuentas entre el mayor de los saludos, nacer, y el mayor de los despidos: morir.
Dalo todo y allá los demás; salta sin temor a esas experiencias donde las pasiones arden y los corazones ensanchan; cumple tu parte y no racanees a la vida con una versión de ti más baja de lo que puedes dar, porque son esos pequeños ahorros de entrega los que poco a poco van quitando brillo a nuestra historia y van dejando a nuestro paso un rastro de aventuras deslucidas.
Si te dejas algo en el tintero puede que te evites algún borrón, pero también puede que te pierdas uno de los mejores párrafos de tu historia.
Mientras que las garantías son los avales de las existencias pobres, darlo todo es el refugio y el consuelo de las vidas excelentes. Es en el coraje de exponerse ante el mundo sin reservas, a sabiendas de que puede no irnos bien, donde la entrega se convierte en el corsé que mantiene las cabezas altas.
Tú sabes leer en los gestos, atiendes cada aspecto, te preocupas por cada palabra y cada movimiento… Sin embargo, tu pareja parece ser ciega a esos múltiples detalles. ¿Significa esto que te quiera menos? En absoluto.
El amor no se experimenta siempre de la misma forma, pero ello no quiere decir que no nos amen. Lo hacen, pero a su manera y tú a la tuya.
Cuando una persona altamente sensible sufre una desilusión, cuando experimenta una ruptura, una traición o una mentira, su sufrimiento puede llevarle a la indefensión, y a una depresión. Si la felicidad y el amor se vive de una forma realmente intensa, el fracaso se experimenta de igual forma. Y la caída interior puede ser muy grave.
No lo permitas, acepta desde muy temprano la adversidad, la existencia del fracaso, el conocimiento de la tristeza… Entiende que la vida tiene estos agujeros negros en los que nunca deberás dejarte arrastrar.
Si hay un aspecto en el cual, tienes ventaja, es en tu sabiduría de la soledad. Eres de esas personas que encuentran un gran placer estando solas, creando, leyendo, escuchando música… Tienes un conocimiento interior muy vasto, sabes escucharte y atenderte. Sabes hilar el conocimiento de la soledad, porque en ella, te encuentras bien. Eres tú mismo en toda tu grandeza.
El amor es una aventura que siempre merece la pena vivirse, y si es al lado de las personas altamente sensibles, puede ser tan increíble como bella.
Tú aportas esa sinceridad que nace del corazón, que intuye y complace, que sabe afinar la felicidad al máximo y que no sabe de mentiras… No cierres las puertas de tu corazón por haber vivido algún fracaso. Una vida que se experimenta desde el corazón tiene mucho que ofrecer al mundo.
No presiones. Las personas altamente sensibles piensan demasiado y pueden sentirse abrumados por sus propios pensamientos. Si sales a tomar unas copas con este tipo de personas notarás que poco a poco se van liberando pero, a la vez, se inundará su cabeza de pensamientos, preocupaciones o sensaciones. Es mejor dejarles su espacio sin hacer presión para saber qué les ocurre. Por sí solos, ellos te lo contarán.
Su extrema sensibilidad les hace, en determinados momentos, intolerantes al ruido o a las multitudes y notarás cómo, en ocasiones, buscan un momento de paz, un oasis, en esos momentos de estrés y caos. Si sientes que se quedan callados o están ausentes durante unos minutos, déjales su espacio, es importante para ellos reordenarse con un poco de tiempo y sin presión. Por otro lado, es necesario entender que también desaparezcan durante unos días, necesitan disfrutar de sus propias vidas y dedicarse tiempo a ellos mismos.
Si algo caracteriza a las personas altamente sensibles es su poder de observación, su intuición y su sentido crítico. No les juzgues ya que, aunque ellos analicen o hagan alguna crítica a tu persona, jamás lo harán con maldad, sino como un cumplido, por el afán de ayudarte a mejorar. Recuerda que los PAS tienen una capacidad nerviosa, sensitiva e intelectual muy desarrollada. No les subestimes.
Sinceridad. Para una persona altamente sensible será fundamental saber qué sientes: si estás enfadado, si estás decepcionado, si no te ha gustado algo en particular de su persona… Para ellos es básico que la persona que les acompaña no se ponga una máscara por miedo a herir sus sentimientos o su sensibilidad. La honestidad es un gran valor para ellos.
Una persona altamente sensible se lo tomará todo a nivel personal. Te aconsejamos que midas tus palabras, que busques la mejor manera de llamar su atención, sin que eso les suponga una preocupación mayor. Es importante entenderlos y aceptar su sensibilidad.
¿Quién no se ha quejado alguna vez cuando suena el despertador y desea seguir durmiendo un ratito más? ¿quién no se ha quejado porque el agua de la ducha tarda más de la cuenta en salir caliente, porque nos sirven un café que está demasiado frío o demasiado caliente? ¿quién no protesta cuando conduce tras otro coche que circula muy despacio o porque los semáforos se ponen en rojo cuando más prisa tenemos?, ¿y que me dices de la temperatura, alguien sabe cual es la temperatura ideal de una sala?, sea cual sea, siempre habrá alguien a quien no le parecerá bien.
Ciertamente, si queremos, tenemos millones de motivos para quejarnos, y si nosotros no lo hacemos seguro que conocemos personas de nuestro entorno que viven situados en la queja constante.
La pregunta es ¿son o somos más felices cuando nos quejamos?, ¿contribuye ello a cambiar la situación que genera la queja?, en ambos casos la respuesta es un rotundo NO.
La pregunta inmediata que se plantea es ¿entonces por qué nos quejamos?, básicamente por dos motivos:
El primero es porque con la queja desviamos nuestra atención sobre lo que sucede y eludimos pensar en nuestra responsabilidad y en lo que podemos hacer nosotros para que ello cambie.
La segunda razón es porque, inconscientemente, la persona que vive en la queja desea obtener la atención de los demás, ni que sea desde la compasión o la lástima.
El precio a pagar por quejarse es que nos incapacita para hacernos cargo de nuestra propia vida y nos genera dependencia de los demás, sin entrar ya en lo desagradable que resulta para los otros la compañía de una persona que vive en la queja constante.
Un ejercicio muy útil para cambiar todo ello, es fijarse cuántas veces al día nos quejamos, sobre qué o quién lo hacemos y cuántas de esas quejas son gratuitas y nos las podríamos haber ahorrado. Un siguiente paso del ejercicio consiste en comprometernos con nosotros mismos a no quejarnos y retarnos a estar 21 días seguidos sin queja.
Cuando son las personas de nuestro entorno las que se quejan de forma constante, ciertamente nosotros no podemos actuar por ellos, pero sí podemos decidir cómo nos afectan sus quejas y cómo actuamos ante ellas. En vez de hacernos cómplices compadeciéndonos y reforzando su papel de víctima podemos optar por hacer la “técnica del espejo” y mediante sencillas preguntas del tipo “¿qué se te ocurre para cambiar eso?” desviar su atención hacia su propia responsabilidad o, como mínimo, evitar que se queje ante nosotros.
Dejar de quejarnos, empezar a comunicarnos de otra manera, nos aporta muchas ventajas:
“Hay millones de motivos para quejarse y millones de motivos para no hacerlo. Optar por una opción o por otra depende de ti”.
Ante la posibilidad de quejarse o no hacerlo, a partir de ahora ¿con qué opción te quedas tú?
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)
El amarse a sí mismo implica apreciar su propio valor por encima de todas las cosas.
El amarte a ti mismo implica el conocimiento de que solo tú puedes ser tú. Si tratas de ser como alguien más quizá te aproximes mucho, pero siempre serás una imitación sin mayor valor; ser uno mismo es lo más sencillo, lo más práctico, lo más satisfactorio, así que tiene mucho sentido el hecho de que únicamente puedas ser para otros lo que eres para ti mismo.
Si te conoces, acepta si te aprecias a ti mismo, así como tu singularidad; permitirás que otros también lo hagan. Si valoras y aprecias el descubrimiento de ti mismo, alentarás a otros a que emprendan esta importante búsqueda. Si reconoces tu necesidad de ser libre para saber quién eres, permitirás que otros también tengan la libertad para hacerlo. Cuando te des cuenta que tú eres lo mejor de ti mismo, aceptarás el hecho de que otros son lo mejor de ellos mismos, aun cuando se entiende que todo empieza contigo.
Un hombre sin defectos sería un ángel y sin cualidades sería un monstruo; todos los seres humanos somos una amalgama de fuerzas y debilidades, y normalmente toda potencialidad conlleva en sí misma una debilidad: por ejemplo, la persona muy sensible tiene la potencialidad de percibir todo su entorno con mayor facilidad que los demás, pero su intensa vivencia le puede hacer sufrir más intensamente.
La vida no es nuestra enemiga, siempre es nuestra amiga. Aunque las lecciones que nos ofrece para aprender siempre tengan una parte muy amarga.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)
“El amor no necesita ser entendido, solo necesita ser demostrado”.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)
Zona de Confort se llama a ese espacio ambiental, físico y mental donde podemos actuar sin experimentar ningún tipo de riesgo. Es un espacio donde estamos seguros y cómodos porque en él no hay cambios y por lo tanto tampoco imprevistos que no podamos anticipar, ni situaciones que se descontrolen y nos pongan a prueba. Es aquella zona de seguridad en la cual no es necesario crear ni hacer nada nuevo. Esto puede parecer bueno pero en realidad reprime nuestras angustias internas y vivimos en roles permanentes que no nos dejan avanzar ni superar nuestros fantasmas del pasado. Es como decir “mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”. El problema es que si no podemos pasar por nuestros miedos y angustias, no podemos entenderlos ni superarlos.
Para dejar de estar en el mundo por inercia y dejar de quejarte de tu vida y de las cosas malas que te pasan hay que ser un sujeto activo de tu propia existencia.
Conocerás la mejor versión de ti mismo
Muchas veces nos creemos etiquetas que nos han puesto a lo largo de nuestra vida, ¡incluso recordamos situaciones que nos confirman esas creencias sobre nosotros mismos! La cuestión es que es muy posible que no solo esas etiquetas estén anticuadas, sino que nunca hayan sido reales (sí, incluso cuando nuestros recuerdos nos dicen lo contrario). Salir de la Zona de Confort te ayuda a cuestionar tu auto concepto, a conocer quién eres en realidad y de lo que eres capaz, pero para eso hay que enfrentarse a situaciones novedosas que te permitan actuar de maneras novedosas.
Ampliarás tu mundo físico, social y mental
Si vives pensando que lo conocido es lo único que existe, sin cuestionar tus rutinas ni la realidad que experimentas cada día, sin cuestionar tus puntos de vista, te pierdes gran parte de la riqueza y variabilidad que el mundo, la naturaleza, La Humanidad y el pensamiento ofrecen. Salir de tu Zona de Confort te abre a experiencias y realidades nuevas, a un mundo que puede llenar tu vida de color, de nuevas oportunidades, de nuevas formas de vivir. ¿Cuál es el beneficio de estoque ganas flexibilidad y adaptación. Recuerda: sobrevive quien mejor se adapta al medio.
Sentirás más control sobre tu vida y tu felicidad
Ahora que te atreves a tomar las riendas de tu vida, a tomar decisiones y a atreverte a buscar y crear tu propio camino, tu vida y tu felicidad no quedan en manos de otras personas o situaciones. Habrá momentos difíciles, siempre los hay, pero si sales de la Zona de Confort al menos serás tú quien decida cómo solucionarlos, cómo quieres vivir tu vida.
Aumentarán tus ganas de vivir
Al salir de la rutina y la monotonía se crean unas renovadas ganas de vivir, de descubrir lo nuevo que la vida te puede presentar, de sentir cosas agradables. En definitiva, el día a día se vuelve más interesante y la vida empieza a ser algo digno de vivir. A parte, se empieza a tener en cuenta el momento presente, la variabilidad nos lleva a darnos cuenta que las cosas cambian y fluyen y es mejor fluir y descubrir lo nuevo que no aceptar el cambio y vivir intentando crear rutinas agotadoras que aten aquello que es imposible mantener quieto. La vida fluye sin que puedas remediarlo, tú decides si luchar contra esto y ser infeliz, o aceptarlo y vivir disfrutando del cambio.
Motívate con los riesgos en lugar de temerlos
Si quieres crecer como persona, cambia tu visión de ver las piedras en el camino. Siempre las hay, pensar lo contrario sería ingenuo. Pero de ti depende si las quieres ver como limitaciones o como oportunidades. En lugar de ver el riesgo desde el miedo, míralo desde la emoción de vivir cosas nuevas.
Sal de tu rutina y cuestiona tu forma de hacer las cosas
La espontaneidad y el “conflicto” pueden ser caminos para conocer y crear a tu nuevo yo. No tengas miedo a lo desconocido ni al conflicto, cuestiona y experimenta. Puedes empezar con cambios muy pequeños en tu rutina diaria: apuntarte a una actividad que te dé miedo o que nunca pensarías que ibas a hacer porque va en contra de quién eres, leer con mente abierta ese libro que cuestiona tus ideales, juntarte con gente que te genera prejuicios desde el interés sincero por ellos, cambiar el camino por el que vas al trabajo o visitar cafeterías, bibliotecas, parques, ciudades y en definitiva, lugares nuevos. Improvisa y cuestiona, qué mejor forma para salir de tu zona de confort que desmontar poco a poco tu rutina.
Pon en duda tu día a día
No conseguirás algo nuevo si siempre haces lo mismo. Coge boli y papel y divide una hoja en dos columnas. En la izquierda pon tus actividades rutinarias, en la derecha quien quieres llegar a ser. Ahora mira si el camino por el que vas te acerca al sitio donde quieres llegar. Y desde ahí, empieza a buscar pequeños cambios, pasos cortos por los que empezar a caminar… Y hazlo sin pensarlo demasiado.
Detecta tus excusas
No te engañes pensando que no lo harás porque te las vas a poner sí o sí. Tu mente está acostumbrada a hacer las cosas con el piloto automático y una parte de ti no quiere cambiar, es la parte que tiene miedo o pereza. Habla con esa parte, protégela no desde la monotonía, sino desde el hacerle comprender que has madurado y tú puedes protegerla aunque pruebes cosas nuevas. Cuando esa parte hable no la evites, si no comprende que tiene miedo pero que tú harás que lo supere enfrentándote a cosas novedosas.
Que tu entorno se sume al cambio
Es probable que algunas personas de tu entorno no acepten que quieras cambiar, salir del sistema de roles que hay en tu vida (y que también influye en la suya) pero anímales a ayudarte en este proceso, dales un rol importante, te será más fácil buscar tu camino si te sientes apoyado/a. Y si no lo hacen recuerda: es tu vida, ellos deciden cómo han querido vivir la suya así que tú tienes derecho a decidir cómo vivir la tuya.
Por eso, empieza a lidiar con el fracaso como si fuera tu mejor maestro. ¿Qué aprendiste de la experiencia? ¿Cómo puedes extrapolar esa lección a tu próxima aventura para aumentar tus posibilidades de éxito con tu capital? Muchas personas de gran éxito fracasaron muchas veces antes de ser exitosas.
Es importante que no intentes dar un salto fuera de tu zona de confort, pues es probable que te sientas abrumado y vuelvas a entrar en ella de inmediato.
Al principio parecerá realmente aterrador salir de tu zona de confort. Sin embargo, no es necesario que lo hagas de golpe. Puede ser de forma gradual. Esto hará que te sientas cada vez más a gusto con las cosas nuevas que te parecían peligrosas.
Aprende a reirte de ti mismo cuando cometas errores y eso te ayudará a sortear esas zonas de confort y manejarte con más optimismo con tus finanzas personales. La toma de riesgos inevitablemente implicará fracasos y contratiempos. Pero hay que sentirse positivo al soportar los golpes cuando otros se burlan.
Lo peor de todo no es que no suceda nada, lo verdaderamente grave es que si lo hubiéramos intentado, si hubiéramos tomado alguna iniciativa más allá de permanecer en la eterna espera, seguro que las cosas serían diferentes.
“Solo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar”
(Paulo Coello)
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)
“Solo se vive una vez…” ¡No! Se vive todos los días… Sólo se muere una vez… ¡Cuánto me gusta esta reflexión!
Que no les hagan creer eso de que “solo se vive una vez”… ¡Qué va! ¡Se vive todos y cada uno de los días! Esa es nuestra suerte… Al levantarnos cada mañana, tenemos por delante un montón de minutos por vivir: un montón de posibilidades, de experiencias, de sonrisas, de abrazos… Un montón de buenas palabras que ofrecer y un montón de gestos bonitos para regalar… Infinidad de razones que hacen de cada día algo especial.
No son necesarias las grandes experiencias: solo necesitamos pararnos un momento a sentir, para apreciar que ese día es único y que en tu mano está el darte una razón para disfrutarlo.
Al principio somos como niños ansiosos. Queremos que todo llegue lo antes posible, soñamos con devorar experiencias, con exprimir la vida. Más tarde llegan los triunfos, las desilusiones, las piedras en el camino… No obstante, de eso trata la vida, de avanzar, de asumir cambios y ser humildes en todo ese maravilloso trayecto vital.
Admitir que nuestra vida discurre un poco más cada día y que avanza con un tic-tac que nadie puede detener, es sin duda algo que nos asusta y que nos obliga a reflexionar. No obstante, no hay que tener miedo a ese camino, a ese avanzar.
En un año, te sentarás en este mismo lugar y te darás cuenta de que, eso que parecía que jamás pasaría, pasó. Pero hay veces en las que el desconsuelo es tan grande, que no hay forma de escuchar, ni a nosotros mismos ni a los demás. Solo se siente un agudo e insoportable dolor. En ese momento, pensé que sí que es posible que doliera el alma, que ese dolor que sentía en el pecho no podían ser simples nervios y noches sin dormir…
Supongo que hay un momento en el que el dolor se calma, o quizás te acostumbras a él. Puede ser que el cuerpo y la mente ya no puedan más y se tomen un respiro, para volver a la carga con recuerdos, preguntas y más dudas, tiempo después. Para eso siempre hay tiempo. Y, al final, llega el silencio, un insoportable y sosegado silencio. Las lágrimas se acaban, y me di cuenta de que ya no había marcha atrás, que el dolor estaba hecho, que tenía que aceptarlo tal y como ha venido para quedarse. Pensé que el olvido llega, tarde o temprano, y que el tiempo, aunque en ese momento pareciera imposible, todo lo cura.
Y llegaron días muy largos y muy grises. Sentía el frío dentro de mí, como si me encontrara flotando en la penumbra, caminando cerca del abismo. Pero el sol, por suerte, siempre acaba saliendo. Te lo juro. Siempre acaba saliendo. No importa de qué se trate, siempre termina de una forma u otra. Aunque parezca incluso injusto, que sientas que hay cosas que nunca deberías superar, al final siempre logramos reinventarnos, encontramos porqués por los que seguir adelante y nuevos motivos por los que sonreír. Lo necesitamos, para seguir respirando, para ser quienes somos.
Y así fue. Llegaron días muy soleados, y cuando estuve en mí mejor momento, cuando había olvidado los días grises, cuando todo parecía tan lejano, lo pensé de nuevo: todo pasa. No solo lo malo, también lo bueno. Y me desviví y, aún lo sigo haciendo, por disfrutar al máximo de todo lo que me rodeaba. Porque la vida cambia y nos cambia en un segundo. Y hoy estás aquí y mañana, ¿quién sabe?
Todos somos breves inquilinos es este mundo imperfecto lleno de cosas maravillosas. No hay que tenerle miedo a los años, sino a la vida no vivida, a los años vacíos huecos de emociones, de triunfos y por qué no, también de fracasos nunca experimentados. Esos de los que tanto aprendemos.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)
Llegados a este punto quiero decirte que no hay que confundir aceptación con conformismo, resignación o abandono.
Aceptar es comprender la situación, verla con claridad, acogerla con amor y tranquilidad. A partir de ahí, podrás escoger desde el sosiego y el razonamiento las acciones que mejor irán para viajar a través de ese cambio.
Aceptar que mi cuerpo y mi piel están sufriendo cambios con el paso del tiempo no es decir “me abandono y no hago nada porque, total, voy a envejecer de igual modo”. Si es eso lo que sientes y está alineado con tus principios, perfecto.
Pero, si no es el caso, simplemente debes tratar de aceptar la nueva realidad a la que te enfrentas y, una vez lo hayas comprendido, podrás empezar a realizar una serie de cosas que te harán sentir mejor y que harán que esa transición por el tiempo sea más placentera, sin intentar luchar contra corriente, sino yendo de la mano con ese paso del tiempo: haz deporte, sal a pasear, cuídate la piel con productos adecuados, aliméntate de una manera saludable, arréglate para salir, socializa…
Acepta esa situación
El punto de partida es aceptar que esa situación te causa sufrimiento, dolor o malestar. No niegues tu emoción.
Puedes decirte algo como por ejemplo: “Sí, reconozco que no me gusta esta situación y esto produce en mi tristeza, dolor e impotencia.” Piensa que no eres el único al que le suceden este tipo de cosas.
Focalízate en lo que tienes
Focalízate en todo aquello que tienes y no en lo que dejas de tener, céntrate en todo lo positivo que te ha traído el paso del tiempo, en todos los aprendizajes y en todo lo vivido. Deja la nostalgia a un lado.
Mindfulness
La práctica del mindfulness, también llamada plena conciencia, te ayudará a observar cuáles son realmente los sentimientos que te provoca ese paso del tiempo (miedo, angustia, tristeza…).
Muchas veces nos sentimos mal pero no sabemos por qué y eso hace que luchemos contra nosotros mismos, y actuemos y nos relacionemos de forma reactiva.
Esta práctica te hará ser consciente de cuáles son exactamente las emociones que habitan en ti y de los motivos que las ocasionan. Al ser consciente, las acogerás, entenderás tu comportamiento y podrás actuar de una forma mucho más reflexiva y empezarás a relativizar en cada una de las esferas de tu vida.
Toma conciencia
Sé consciente de que, para empezar a aceptar los cambios que nos trae el paso del tiempo, primero deberás aceptarte a ti mismo tal cual eres, con tus virtudes y tus defectos.
Solo así podrás empezar a aceptar otro tipo de situaciones, pensamientos o sentimientos.
Recuerda, si quieres vivir en serenidad y plenitud, debes de ser capaz de aceptar tus acciones, tus pensamientos y tus emociones. Aceptarte en tu totalidad y, para ello, te dejo algunos consejos para centrarse en uno mismo y dejar de compararse.
Ese es uno de los caminos para vivir con sosiego y mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás y, como dijimos en otro artículo: ¡Un brindis por cada error, por favor!
Biológicamente, empezamos a envejecer a partir de los 22 años. Nuestras células ya no seguirán creciendo y desarrollándose, sino que comienza el deterioro, el cual, notaremos al paso de los años, ya que se trata de una evolución lenta, y depende mucho del trato y cuidados que nos demos a nosotros mismos.
Esto significa que más de la mitad de la vida, la pasamos envejeciendo, o lo que es lo mismo, madurando, aprendiendo de las etapas anteriores y de los retos superados o fracasados. Si aceptamos esto, descubrimos que nuestra biología nos prepara en cada etapa para lo que necesitamos en ella. Y sin duda, la actividad de la infancia, no es necesaria en la edad adulta, y la capacidad de trabajo no es necesaria en la vejez.
Quererse a uno mismo está muy ligado a saber darse la oportunidad de sacar la mejor versión de cada uno, descubriendo el potencial que tenemos a todos los niveles: afectivo, romántico, espiritual… Quererse a uno mismo también significa ser honestos con nosotros mismos y con los demás, y comprometernos con la vida y el bienestar propio y ajeno.
Además, quererse a uno mismo también implica estar atento a nuestras necesidades vitales y aceptarnos, respetarnos y amarnos por ser quienes somos.
Quererse a uno mismo también pasa por dejar de exigirnos más de lo que realmente somos. Aspirar a mejorar en la vida y como personas es un proyecto noble, pero no debe llevarnos a la ansiedad y a infravalorar cómo somos actualmente. Debemos aprender a romper con las falsas creencias que condicionan nuestro presente y nuestro futuro, además de perdernos cosas valiosas de nuestra vida actual y de nuestra personalidad.
Aprender a querernos a nosotros mismos nos va a reportar una mayor capacidad para amar a otras personas. ¿Por qué? Cuando cuidamos nuestro bienestar psicológico, estamos labrando una larga lista de buenos hábitos y actitudes que afectan a favor de cómo nos enfrentamos al mundo, podemos entablar relaciones saludables que nos permiten relacionarnos desde la sinceridad y poder crecer y madurar juntos.
Amarse a uno mismo es también abrirse y liberarse de ciertos condicionamientos y expectativas que otros han depositado en nosotros. No podemos permitir que nuestra vida transcurra en una especie de burbuja, debemos tratar de superar las ataduras, comprender que solo están en nuestra mente y empezar a conectar con personas o aficiones que no nos habíamos dado la oportunidad de conocer.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)