Nuestra actitud

LA QUEJA como mecanismo psicológico solo sirve para mantener una situación y no hacer nada para cambiarla. La queja conlleva una perdida de energía y de tiempo. A través de la queja lo único que se consigue es lamentar que una situación no sea diferente. A la vez se genera negatividad mental, se contamina el ambiente y a los demás.

Quejarse para un adulto equivaldría al llanto de un niño que no sabe como gestionar una situación y espera que algún adulto la resuelva por él. En el caso de los adultos, es como si hubiera la esperanza que quejándose pasará algo externo que cambiará la situación. En lugar de tomar la responsabilidad sobre la propia vida se le atribuye un poder casi sobrenatural a factores externos y esto provoca que la persona se desposea de su poder para cambiar aquello que no le agrada.

Muchas veces cuando uno se queja reiteradamente y no hace nada se debe a que en realidad no se desea cambiar nada. La victimización en ocasiones aporta un beneficio para quien la lleva a cabo. Por ejemplo, hay mucha gente que se queja sistemáticamente porque en ocasiones al quejarse moviliza a otros y se consiguen algunos objetivos personales. No obstante, esta es una estrategia de manipulación emocional que suele funcionar con personas con las que se tiene un vinculo afectivo, pero se vuelve ineficaz en muchas ocasiones. Además provoca que se den relaciones poco saludables y a la larga provoca cansancio en los otros.

