No crezcas, es una trampa.

A diario me encuentro con personas, en el trabajo y en la vida, que no saben más que “cumplir con sus obligaciones”.
Me da flojera pensar siquiera lo tedioso que debe ser ir por ahí, marchando detrás del resto, sin una meta qué alcanzar.
Apresurando el paso para pisarle los talones al de adelante y quizá, hacerlo trastabillar, y apresurar el paso un poco más, solo para ir un metro por delante. ¡Idiotas! ¡¿No se dan cuenta que giran en círculos?! Maldito carrusel de metas perdidas y sueños rotos, de hábitos inculcados y corazón marchito. ¿Dónde quedó el niño que quería ser chef y ahora trabaja en una franquicia de carne con hormonas en forma de hamburguesa? ¿Dónde está la niña que soñaba con ser cantante y ahora está por recibir su título de abogada, “porque se gana bien con ese empleo”? Y no digo que tener un empleo sea malo, digo que si van a hacer algo, que sea algo que los haga sentir vivos, que los haga sentirse bien consigo mismos, y que no limite su amor por la vida, tornándolo en un odio hacia ella misma, por frustraciones o arrepentimientos o porque simplemente la vida no es bella como les enseñaron a vivirla.
Siempre me he preguntado ¿Qué pasa por la cabeza de las personas mientras crecen? Y no me refiero a pensamientos banales, sino, a qué están haciendo y por qué. A lo que debe trascender o genera algún cambio en lo que son y en lo que quieren convertirse. Esas pequeñas (o grandes) cosas que te hacen ser una persona diferente a la que se levantó esta mañana con ganas de mandar todo a la mierda.
Un libro, alguna frase en Internet, un consejo de alguien querido o solo alguien que se cruzó en tu camino el día de hoy. Incluso la reprimenda sobre algo que”ya no deberías hacer” porque, “ya estás grande para esas cosas” o ¿Es que viven en automático todo el tiempo?¿En qué momento cambiaron los sueños de niñez por las preocupaciones de la vida cotidiana?, ¿En qué momento dejaron de ver la vida como un juego?, ¿Cuándo dejaron de brincar en los charcos que se cruzaban por su camino, de trayecto a casa, en un día lluvioso?, ¿Cómo olvidaron la magia de poder soñar despiertos? Uno es amaestrado a base de paradigmas. “Debes estudiar y conseguir un buen empleo”, “Debes tener una mujer y un par de hijos”, “Debes renunciar a tu individualidad por el <bien común>”. Al carajo el bien común, yo necesito estar bien conmigo mismo.
Las personas, erróneamente, creen que madurar es dejar de divertirse, es dejar de hacer las cosas que nos gustan, para hacer las cosas que se deben.
Ellos dicen que crecer es poner los pies en la tierra y dejar de soñar.
Si eso es crecer, prefiero seguir soñando.
El estado necesita personas muertas (en vida) para seguir funcionando.
El mundo, en cambio, solo necesita personas felices. Lucha por lo que te haga feliz, ya sea ser un futbolista, bailarín(a) de ballet o escritor.
Que no te digan que no puedes. Cuando eras chico te enseñaron a levantarte después de los tropiezos.
Si llegas a tropezarte con personas “maduras” o aburridas, levántate de ellas y sigue en pie.
( Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)









