EN BUSCA DE LA FELICIDAD

YA NO ME VEO…

Ya no me veo contestando cada insulto que me dan. Simplemente he aprendido que el insulto no es para mí, es para la persona misma que me lo está dando.

Ya no me veo escuchando cada queja de la gente alrededor. He aprendido a respetarme y a decidir no ser el basurero emocional de nadie.

Ya no tomo responsabilidades que no me corresponden, ni explico, el porqué no lo hago.

Ya no discuto con la gente para salvar mi honor o mi nombre. Eso, es solo parte del ego que me ha llevado a equivocarme y que al final, no le ha aportado mucho a mi vida. El que crea que tengo honor que lo crea, y el que no, lo respeto y bendigo su camino.

Ya no me veo angustiada porque alguien deja de hablarme o alguien ya no me quiere en su vida. Es su vida y es su espacio, por lo tanto respeto la decisión, de todas maneras si ya no me desea cerca, no creo que tenga mucho para aportarme.

Ya no me veo preguntando aquí y allá por algo que quiero saber. Si lo quiero saber, voy a la fuente y me comporto de manera madura.

Todos los días, me descubro, me callo y miro dentro de mí. No es que menosprecie a los demás, es que estoy muy asombrada de mí misma y ahí, es donde deseo mi energía para vivir.

Ya no me veo caminando por la vida sin luz, sin Dios, sin magia, sin amor incondicional, sin mis ángeles y maestros. Ya no me veo pensando que Dios está afuera de mí y que el cosmos es algo lejano que nunca conoceré.

Hoy, ya no me veo como me veía hace unos días, semanas, meses o años, y es que decidí que cada día era necesario evolucionar y que cada día podía usar mi varita mágica para obtener lo que me hace feliz.

La felicidad esta hecha de mil cosas. Cada instante que pasa revela un momento feliz. Si dejamos ir las heridas del pasado y las precauciones exageradas sobre el futuro para concentrarnos en el presente, atraparemos la felicidad a pleno vuelo.

Las situaciones tristes solo ocurren para sacudirnos y movernos de la rutina, para cerrar círculos, para avanzar. Tenemos derecho a toda la dulzura que nos brinda la vida: El cielo azul, las flores en nuestro camino, una canción, un intercambio de sonrisas, la ternura de una mirada.

Hoy decido ser feliz, por mi misma y para mi misma… ¡No permito hoy, ni nunca más que mi felicidad esté en manos de los demás!
Yo soy capaz de generar y conservar mi sonrisa, es absurdo pensar que son otros quienes eligen como he de sentirme.

Entiendo que la felicidad parte desde mi interior. No es un suceso aislado que “llega” del cielo.

Es un proceso que empieza dentro de mí y que una vez experimentado hacia mi misma, puedo vivirlo con quienes me rodean. No hay otra manera.

Entiendo que no habrá amor más grande, más puro ni más sincero que el que puedo proporcionarme yo misma.

Comprendo que nadie tiene la habilidad de causarme daño o felicidad, que cualquier sentimiento de la índole que sea, es completa y absoluta responsabilidad mía, que por supuesto influye en el mundo que me rodea pero mi estabilidad emocional es MI RESPONSABILIDAD, por lo tanto, no existen: “él me hizo, ella me causó, ellos me hicieron sentir”. Tampoco acepto que le atribuyan a mis acciones sentimientos ajenos. No es mi responsabilidad la reacción de los demás.

Estoy dispuesta a dar siempre mi 100% en todos los ámbitos de mi vida. Sin sacrificio, sin obligaciones, sin miedo… Asumiendo siempre que ha sido mi decisión, y haciéndome responsable por ello.

Hoy, y para siempre, escojo mantener sincronía entre mis pensamientos y mis acciones, escojo hacerlo todo desde mi eterno y profundo amor, no temo nada pues me dedico a vivir el presente, el miedo solo existe en el futuro y de él nadie tiene certeza.

Hoy simplemente decido tomar el mando de mi vida, reconociendo que todo lo que sale de mi llegará a mi y que solo de mi dependen mis acciones, mis reacciones, mis resultados.
Que sea un día para entender que empezamos a ser felices cuando nos tomamos el control de nuestra vida.

Tarea para la vida: La felicidad esta presente en mi camino y soy sensible a ella. Abandono todo estrés y preocupación y me dejo llevar por lo esencial y permanezco atenta a mis pensamientos.

(Los textos son de autor desconocido, fueron copiados y recontados por Adonis)

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